1, 2 y 3… yo me calmaré… 4, 5 y 6… todos lo veréis…

Mucha gente es de la opinión de que para tomar decisiones sobre determinados asuntos en determinadas ocasiones, es mejor hacerlo en frío, cuando los posibles obstáculos que puedan nublar nuestra percepción de la realidad ya no están. Tal vez tienen razón, quizá es la opción más sensata.

Pero para mí, que soy una persona impaciente, la lucha se me plantea constante. Más de una vez he metido la pata diciendo cosas que, de haberlas pensado, hubieran cambiado el resultado de muchas situaciones. Es entonces cuando pienso que me precipito demasiado, que hago juicios tempranos, y que, sobretodo, mi cabeza va por delante de los hechos en innumerables ocasiones.

Lo que tiene la edad es que, además de hacerte viejo, te hace sabio. Vas creciendo, y te vas dando cuenta de aquellos aspectos de tu personalidad que te limitan, que no te dejan disfrutar más de ti mismo y de los demás. De momento ese es el buen camino: reconocer nuestros puntos débiles, y con un poco de paciencia y ahínco, suavizarlos, limarlos, llevarlos a la mínima expresión. Posiblemente no desaparecerán del todo, porque la esencia de uno es eso, esencia. Pero conocer a fondo al enemigo permite verlo venir, y por tanto, poder hacerle frente.

En mi caso, uno de los enemigos a vencer es, como he dicho antes, la impaciencia. Por suerte miro atrás, y compruebo que la evolución es lenta pero firme. Si bien soy realista, y sé que hay todavía qué combatir. Porque la muy jodida (yo también necesito de estas expresiones de vez en cuando), cuando viene, no viene sola. Tiene sus propios aliados. Y ahí es donde entra en juego lo que comentaba al principio: junta la impaciencia con las reacciones demasiado tempranas.

Y volviendo a releer lo escrito, cometo el error de pensar que escribir sobre los fallos de uno mismo puede ser una debilidad, una puerta que abres para que cualquiera pueda entrar y registrar donde no debe. Pero al fin y al cabo, tengo que ser sincero:  me da igual. Este post ha funcionado a modo de vía de escape, de alternativa a lo que podría haber sido un rebote… ¿sin motivo?

~ por pildorasamarillas en Miércoles, Febrero 6, 2008.

5 comentarios to “1, 2 y 3… yo me calmaré… 4, 5 y 6… todos lo veréis…”

  1. eso nos suele pasar a mas de uno… actuamos o hablamos sin darnos cuenta… y entonces nos paramos a pensar en lo k hemos dicho o hecho…
    mas de una vez me he arrepentido de algo k he hecho por impulso… pero hay k seguir adelante e intentar salvar los obstaculos k eso te puede acarrear…
    si es k la paciencia no es lo mio… jejejej

    _/_
    ) ” ( un muack

  2. La teoria la sabes bien, y me consta que la pones en practica todo lo que puedes, solo es cuestion de tiempo, poco a poco…
    De todos modos, en comparacion a como lo llevabas antes, ahora no deberias ni preocuparte…

  3. ME GUSTA MUCHO TUS REFLEXIONES.. YA TE HABIA VISTO EN BAKALA.. ME HA LLAMADO LA ATENCION HACE TIEMPO TU FOTO AL LO QUIERO SER COMO JHON MALCOVICH.. PERO EN FIN INTERESANTE BLOG E INTERESANTE SER APARENTAS SER.. UN BESO ENORME GUAPO Y ESPERO COMO DICES QUE EL TIEMPO TE HAGA SER PACIENTE PORQUE TODO LLEGA A SU HORA Y TIEMPO POR LO CUAL NO HAY QUE PREOCUPARSE.. UN BESO

  4. “Y volviendo a releer lo escrito, cometo el error de pensar que escribir sobre los fallos de uno mismo puede ser una debilidad, una puerta que abres para que cualquiera pueda entrar y registrar donde no debe.”

    No creo que escribir sobre los fallos de uno mismo sea una debilidad… es más, creo qeu es un síntoma de madurez… Es un muy buen ejercicio para conocerse, para darse cuenta de los defectos y virtudes que uno tiene, de sus puntos más vulnerables, de los más fuertes…

    Sabes que me ha encantrado este post… gracias por compartirlo…

    Un beso

  5. Una de las cosas que más me gratifican, es poder mirar atrás para ver todas esas cosas que hiciste (mejor o peor, da igual). Aprender de ellas. Evolucionar.

    Muy buen post noi. Un besin, Jaime.

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